De un hombre y su idea, a una empresa líder

Todo empezó en 1982, en un pequeño cobertizo del patio trasero de una casa de Düsseldorf. Tras muchos intentos y con medios sencillos, Berthold Koch desarrolló una idea genial y la convirtió en el primer purgador de condensados electrónico regulado por nivel: el innovador BEKOMAT. Este invento no sólo solucionó uno de los mayores problemas del tratamiento del aire comprimido, sino que también supuso el primer paso en la senda hacia el éxito de una de las empresas líderes del mundo en técnicas de aire y gas comprimidos.
